jueves, 29 de enero de 2015

Días en Estepa

Echo de menos Estepa.
Ni siquiera sé si por sí misma, por su gente, por su tranquilidad o por lo que allí viví. Pero la echo de menos. La echo tanto de menos, que no hay un día en que no me acuerde de ese mes escaso que me cambió un poquito, para siempre.

Muchos días, cuando me levanto sin nada que hacer, pienso en cómo aquellos días me levantaba y aún era de noche, cómo me abrigaba y nunca olvidaba la gorra (quién me lo iba a decir a mí). Cuando salía de casa, con todo oscuro, no había un alma en las calles estrechas, flanqueadas de casitas blancas, y mis pasos resonaban sobre los adoquines de piedra, excepto cuando creyendo que se avecinaba llovizna, me ponía mis botas de agua en las que acababan colándose terrones de tierra y piedra y que apartaba con los deditos de los pies hasta que tenía que quitármelas y dejar que cayeran. Pero daba igual, porque para cuando se me llenaban los pies de tierra, yo ya había visto amanecer entre los olivos y la sensación de paz me embargaba lo suficiente para dejar de darle importancia a esas cosas. 
Un rato después, sobre las 10.30 u 11 parábamos para desayunar, aunque yo lo hacía a desgana porque no tenía apetito aún pero agradecía esos 10' en los que poder sentarme en el suelo, muchas veces tierra húmeda, respirar aire fresco y que el sol me hiciera cosquillitas en la espalda.
Y acababa el jornal y llegaba a casa a las dos y algo, reventada pero satisfecha y me sentía bien y la espalda dolía un poco menos (supongo que la felicidad es el mejor analgésico), porque a esa hora ya había trabajado mis siete horas y tenía toda la tarde por delante. A esa hora, ya había aprovechado el día y había ganado, con mucho esfuerzo, mi jornal diario. Y me sentaba a comer en la terracita, muchas veces después de descansar un rato, y entonces casi se me hacía la hora de ver atardecer sobre la sierra. Charlaba con Patricia antes y durante y, a veces, también después, de trabajo, de olivos, de Córdoba y Sevilla. Y así se nos pasaban los ratitos muertos.
Y entonces estaban esos viajecitos al Mercadona, un par de veces por semana, en los que siempre caía algún caprichito innecesario con el que me mimaba (chocolate, patatas fritas, galletas) que muchas veces me hacían llegar a casa a la hora de cenar algo (sobre las 8) para poder acostarme temprano, tener esa charlita de cada noche y dormirme a tiempo de descansar mis siete horas en ese colchón envolvente y achuchable en el tomé la costumbre de abrazar mi almohada sonriente (nunca me ha quedado claro, pero creo que es una pieza de sushi con ojos).
Y estaban los paseos puntuales por las calles, donde a menudo olía a almendra tostada y canela. Y la sensación de ser una forastera medio a escondidas. Y estar por fin trabajando, aunque fuera lejos de casa, porque entonces algunos fines de semana estaban los viajecitos de vuelta a casa (esa sensación de pertenencia y de regreso al hogar) y los viajecitos de vuelta a Estepa (esa sensación de satisfacción personal y autosuficiencia)

Y por la noche, siempre esperándome, las estrellas, esas estrellas mágicas en un cielo azul, que probablemente sean las más bellas que haya visto en mi vida. Y les echaba un vistazo justo antes de meterme en la cama, sintiéndome bien.
Supongo que en eso consiste todo, en sentirse bien cuando te echas a dormir por la noche. Sentirte en paz, sentirte capaz.
Lo echo tanto de menos.
Pero tanto, tanto, que creo que lo echaré de menos para siempre y ese trozo de mí quedará siempre huérfano de los olores a canela, de las calles empedradas, de los olivos y las vistas a la sierra.



El Mundo de Magic

El mundo de Magic no es un juego de magia, estilo "Magia Borrás" (que todo sea dicho de paso, tenía cuando era pequeña), sino un juego de cartas bastante entretenido. El caso es que me encanta y me tiene enganchada desde que lo descubrí en mi época estepeña, octubre de 2014 (época que, por cierto, duró poco más que un suspiro).

En Wikipedia ofrecen este breve resumen de en qué consiste este juego:
"Magic: el encuentro, originalmente en inglés Magic: The Gathering y frecuentemente abreviado como Magic, MTG y Cartas Magic, es un juego de cartas coleccionables diseñado en 1993 por Richard Garfield, profesor de matemáticas, y comercializado por la empresa Wizards of the Coast. Magic es el primer ejemplo de juego de cartas coleccionables moderno, con más de seis millones de jugadores en cincuenta y dos países diferentes, permaneciendo vigente en la actualidad. Magic puede ser jugado por dos o más jugadores, cada uno de ellos usando un mazo individual. También existe una versión digital que puede jugarse on-line.
Cada partida de Magic representa una batalla entre poderosos magos. Llamados planeswalkers en el juego, cada uno de estos magos es uno de los jugadores de la partida. Los jugadores pueden usar hechizos (conjuros, artefactos, tierras, criaturas fantásticas, etc.), representados individualmente en cada carta, para derrotar a sus oponentes. De este modo, el concepto original del juego se inspira de forma notable en los duelos de magos típicos de los juego de rol tradicionales, como Dungeons & Dragons. La estructura del juego reemplaza los útiles usados en los juegos de aventura de papel y lápiz por una gran cantidad de cartas y unas reglas más complejas que la mayoría de otros juegos de cartas."

Y yo empecé jugando negro.
Luego me pasé al azul.
Luego mezclé azul y negro.
Y entonces asistí a mi primera presentación de expansión, el pasado 17 de enero. Y allí me hice un mazo tricolor (negro - azul - verde) como representante del clan Sultai (yo también me pregunto por qué la caja era de color berenjena, cuando las cartas eran negrazulverde). Sabía que no iba a ganar (y, obviamente, no gané) pero - y en este caso, sí - lo importante era participar. ¿Qué digo participar? Disfrutar, aprender, "pasarlo pipa".

Ahora que os he puesto en situación - que hayáis llegado hasta aquí ya merece mi más sincera felicitación -, quiero contar lo que me ha hecho hablar de este tema, aparte de querer compartir uno de mis mayores hobbies a día de hoy (cualquier excusa es buena para hablar de Magic).
Magic es un juego de cartas jugado sobre todo por seres del sexo masculino (de todas las edades), algo que he podido comprobar con mis propios ojos. Cuando voy a jugar a algún sitio, a veces hay tres o cuatro chicas, a veces hay alguna y, a veces, soy la única. Que cada vez que haya ido a jugar haya sido con mi novio (porque a él también les chiflan las Magic y nos gusta compartir esta afición) probablemente hará que muchos piensen que voy a acompañarle (nueva versión de la mujer florero), teoría que cae cuando ven que saco mi propio mazo del bolso. Idea que quizás entonces, sea sustituida por la de que juego porque él juega (versión 2.0 de la mujer florero).
Y podríais pensar que es mi teoría conspiratoria o imaginaciones propias y que los comentarios continuos de las pocas chicas que juegan a Magic descontextualizados ofrecen una imagen injusta. Podría ser. Pero dejadme que os cuente qué ocurrió el día de la presentación, el 17 de enero, cuando orgullosa me erigía como representante del clan Sultai.



Los datos son los siguientes:
El día consistía en seis rondas, cada una con un jugador elegido de manera aleatoria. 
Éramos, si no recuerdo mal, un 10% de jugadoras (6 de 60 jugadores).
En la primera ronda, me tocó el Koala. Como él sabe cuánto me gusta Magic, no cuenta.
En la segunda ronda, me tocó un chico muy amable. Nada que añadir.
En la tercera ronda, me tocó una chica que restaba números de una cifra con los dedos. A su lado, su novio perenne, le aconsejaba continuamente cómo jugar.
En la cuarta ronda me tocó una chica muy amable, que me dijo nada más empezar "¿tú también juegas por tu novio, no?" dejando al descubierto que ella sí.
En la quinta ronda, me tocó un chico que intentó ligar conmigo. Creo. No me queda claro. La cosa es que él también me preguntó (dos veces) que cómo es que había empezado a jugar a las Magic, que por qué (blablabla).  
En la sexta ronda, me tocó el novio de la chica dos. Muy agradable también.

De lo que se deduce, que de 5 personas (sin contar a Koala), una dio por hecho que jugaba porque mi novio jugaba y el otro parecía sorprendido o interesado de que yo (una chica) quisiera jugar a las Magic.
Supongo que, mientras se siga viendo estos entornos lúdicos como algo más propio del género masculino, donde las chicas que van, lo hacen porque sus novios juegan (aunque es cierto que es el caso de muchas de las pocas que he conocido) y no porque por motu propio, les guste el juego, habrá pocas féminas que se animen a probar estos juegos.
Sobre todo si algunos nos miráis como bichitos exóticos extraviados.

Fin.


lunes, 26 de enero de 2015

Películas de Octubre, Noviembre, Diciembre

OCTUBRE
1.- Her (2013)
2.- No es país para viejos (No country for old men, 2007)
3.- Gravity (2013)
4.- El Pasado (Le Passé, 2013)
5.- The Lunchbox (Dabba, 2013)
6.- Haz de tu vida una obra de arte (2013)
7.- Los Lunes al Sol (2002)
8.- Los Puentes de Madison (The Bridges of Madison County, 1995)
9.- La Hermandad
10.- La Bella y la Bestia (La belle et la bête, 2014)
11.- Al Filo del Mañana (Edge of Tomorrow, 2014)
12.- Equilibrium (2002)
13.- Plan de Escape (Escape Plan, 2013)


NOVIEMBRE
1.- Insidious 2 (Insidious: Chapter 2, 2013)
2.- Interstellar (2014)
3.- Los Caballeros de la Mesa Cuadrada y Sus Locos Seguidores (Monty Python and the Holy Grail, 1975)


DICIEMBRE
1.- El amanecer del planeta de los simios (Dawn of the Planet of the Apes, 2014)
2.- Ninja Turtles (Teenage Mutant Ninja Turtles, 2014)
3.- Kárate a Muerte en Torremolinos (2003)
4.- Monstruos University (Monsters University, 2014)
5.- Big Hero 6 (2014)
6.- Los Últimos Días (2013)
7.- Un Plan Perfecto

domingo, 25 de enero de 2015

Año Nuevo, Vida Nueva

Año Nuevo, Vida Nueva, aunque ya estemos prácticamente acabando enero.
Pero nunca es tarde si la dicha es buena.
Y a quien madruga Dios le ayuda, pero en la cama se está más agustito.
Sin embargo, quien algo quiere, algo le cuesta.
Y...

Vale, vale, supongo que ya es suficiente de refranes populares. Es hora de ponernos manos a la obra. Y es que parece ser que todo aquello que no he escrito durante 2014 se me agolpa en la cabeza queriendo estallar y salirme por los ojos, por los oídos, por la boca, por los dedos e incluso por las puntas de los cabellos. Y, de pronto, necesito escribir, porque necesito dejar atrás. Y me agobio de todo lo que, de pronto, quiero y necesito hacer y escribir, y ver y escuchar, proyectos en los que embarcarme, cosas que llevan tanto tiempo esperando a que despierte.

And why all this fuzz?

Mañana comienzo un nuevo estilo de vida, un estilo de vida diferente a todo lo que haya probado nunca. ¿Dieta? sí. ¿Deporte? También. Pero no. Que siempre he querido hacer dieta para adelgazar y salía a desgana a andar para perder peso. Que estuve cuatro meses apuntada a un gimnasio. Que he hecho todas las dietas habidas y por haber sobre la faz de la Tierra.
Y todo eso es genial porque hay que cuidarse, hay que aprender a priorizar y que en la lista la salud esté arriba del todo, justito al lado de la familia. Y si la salud y el sobrepeso no son compatibles de ninguna de las maneras, la salud tampoco está garantizada a las personas delgadas.
Y entonces me di cuenta que el secreto no era estar delgada, sino estar sana, estar en forma. Que un cuerpecito delgado con la carne fofa me resultaba tan poco atractivo como un cuerpecito con unos kilitos de más.
Y me realicé un plan de ataque.
Y aquí estoy, dispuesta a conquistar todo aquello que siempre me negué por pereza.

Mañana comienzo a comer sano. Y eso incluye todo aquello de los dos litros de agua al día. Y comer pescado, por mucho que me cueste.
Mañana comienzo a hacer deporte de manera regular. La idea es llevar a cabo mi programa Couch Potato: en dos meses y algo prometen que la patatilla de sofá (en este caso Computer Potato, o sea, yo) será capaz de correr 10 kilómetros de un tirón. Y como todo eso de correr siempre ha sido mi meta pendiente (lo reconozco, una de tantas) he pensado que este año era tan perfecto como cualquier otro para ponerse a ello. Y aquí estamos, con unos botines preciosos deseando ser estrenados y la motivación que produce saberme capaz y dispuesta a correr mi primera carrera oficial entre abril/mayo de este mismo año (mañana me informo de las carreras que hay por esas fechas y me apunto a la que más me llame).
Mañana también retiro de mi vida los refrescos en todas sus formas. Los light también, sí, pues han resultado ser tan o más nocivos que los normales. Qué sorpresa ¿eh? Porque todo eso de no tener calorías está genial, pero lo que no dicen es que según un estudio del Instituto Nacional de la Salud, la ingesta más o menos frecuente de refrescos puede provocar depresión, siendo la probabilidad más alta si los refrescos son dietéticos. Tampoco dicen que estos refrescos no engordan pero sí dificultan la pérdida de peso. Y tampoco añaden la incomodidad de los gases que producen.
Mañana comienzo a utilizar champús sin siliconas, colorantes, parabenos ni demás químicos dañinos para el cabello. Sé que voy a estar un poco aleonada* los primeros días o semanas, pero prefiero conocer el estado real de mi cabello para poder cuidarlo que echarle mil potingues químicos para que esté suavecito (tener el pelo "bonito" pero "no-sano" sería el paralelismo peloso de estar delgadita pero "no-sana" y así, no).
Mañana comienzo a trabajar en mi proyecto de cambio personal. Y poco puedo añadir aquí, sólo que "a veces el camino más largo comienza y acaba en nosotros mismos" y "si insistimos en cerrar puertas mientras tapiamos las ventanas, no sólo nos negamos la felicidad sino la oportunidad de aprendizaje".

Que digo yo, de pronto todo parece un poco más mágico,
un poco más fácil,
un poco más esperanzador.

"Dices" - Luis Ramiro

sábado, 24 de enero de 2015

El Hilo Rojo del Destino

No sé por qué, hace un rato me acordé de una leyenda japonesa que leí hace ya algún tiempo.
Así que la he buscado, releído y me ha parecido tan bonita como la primera vez que la leí, no tanto por la historia en sí, sino por el significado tan simbólico que encierra.
En ella, se habla de la creencia de que cada uno de nosotros nacemos con un hilo rojo que nos une irremediablemente a nuestra alma gemela, esa persona con la que estaremos unidos emocionalmente. No importa que este hilo rojo sea invisible, se contraerá y estirará durante ciertos momentos de nuestra vida, pero nunca, nunca, nunca se romperá. Y no importa cómo lo intentemos, al final, acabaremos cruzándonos con la persona que se encuentra al otro lado de nuestro hilo rojo.

La leyenda, de origen chino, decía que había un abuelo en la Luna que unía los meñiques de los bebés al nacer. En otra versión de la misma, se dice que el meñique está unida al corazón mediante la arteria ulnar y por eso, el hilo rojo es la prolongación de esas arterias que unen los corazones de los amados.

"Hace mucho tiempo, un emperador se enteró que una provincia de su reino vivía una bruja muy poderosa que tenía la capacidad de ver el hilo rojo del destino, así que la mandó traer ante él.
Cuando llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y le llevara ante la que habría de ser su esposa. La bruja accedió y comenzó a seguir el hilo hasta ver dónde acababa: en un mercado en donde una campesina pobre, que sostenía un bebé en sus brazos, ofrecía sus productos.
Al llegar donde se encontraba la campesina, la hizo ponerse de pie e invitó al Emperador  a acercarse, diciéndole que ahí era donde acababa su hilo. Éste se enfureció pensando que era una broma de la bruja, empujó a la chica y esta cayó con el bebé en brazos, que se hizo una herida en la frente. Y la bruja acabó siendo detenida y, más tarde, ejecutada.
Muchos años después, llegó el momento de que el emperador se casara y, siguiendo los consejos de su corte, decidió aceptar como esposa a la hija de un general muy poderoso. Cuando llegó el día de la boda, su futura esposa entró al templo vestida con un precioso vestido y su rostro cubierto con un velo que, cuando el emperador levantó, dejó al descubierto una cicatriz muy peculiar en su frente".




"El Hilo Rojo del destino es una leyenda anónima de origen asiático que dice que entre dos o más personas que están destinadas a tener un lazo afectivo, existe un hilo rojo, que viene con ellas desde su nacimiento. El hilo existe independientemente del momento de sus vidas en el que las personas vayan a conocerse y no puede romperse en ningún caso, aunque a veces pueda estar más o menos tenso, pero es, siempre, una muestra del vínculo que existe entre ellas."