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lunes, 23 de diciembre de 2013

39 Cosas (primera parte)

39 Cosas que sólo los estudiantes occidentales de lengua árabe entenderán
(el post original se refiere a los estudiantes americanos específicamente, pero es completamente generalizable a los estudiantes occidentales del idioma)

1.- Así que eres uno de esos estudiantes occidentales que decidieron estudiar árabe...

¿Acaso querías resolver el conflicto palestino-israelí?
¿O escribir el libro definitivo sobre gatos en Medio Oriente?

2.- Al principio parecía fácil. Era divertido dibujar todas esas letras:  ا ب ت ث




3.- Y todo el mundo estaba celoso de los chicos de descendientes de Medio Oriente en clase, que ya conocían todo lo básico.

Y de los que hablaban hebreo también...



4.- Entonces (lo siento, ustaz), la mierda se hizo real.



5.- Na3am? (¿Sí?)



6.- Probablemente practicaste la ayn y la ghain durante horas cada día y aún así, parecías y sonabas estúpido.



7.- Te pasaste el fin de semana completo memorizando reglas gramaticales - sólo para pasarte los siguientes tres años aprendiendo todas las excepciones de las que los nativos ni siquiera se preocupan.




Tradución original de la fuente:
http://www.buzzfeed.com/miriamberger/39-things-only-americans-who-study-arabic-will-understand

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Franceses en el Imaginario Común

Divertido vídeo en francés (con subtítulos en español) que recoge gran número de clichés que compartimos muchos de nosotros. Aquí también puedes leer algo que escribí sobre Estereotipos, hace no tanto.
¡Qué disfrutes!



sábado, 3 de septiembre de 2011

De cómo intenté ligar con un taxista

O eso pensó él. Un taxista cuya higiene brillaba por su ausencia y sus intentos de sociabilizar conmigo eran más que evidentes. Si hay que empezar por el principio diré que yo volvía de algún lugar de El Cairo y llevaba algo de prisa por lo que en vez de atravesar la calle Tahrer a pie, decidí tomar un taxi blanco: el más parlanchín de todos los parlanchines de El Cairo. Y comenzó como comienzan todos, mientras yo recluida en el asiento de atrás miraba con impaciencia el reloj, atascados entre coches, con dos carriles a la derecha y otro a la izquierda.
Una vez me hubo sacado todo el historial y puesto al día de mi nombre, nacionalidad, estudios, razón de mi visita, estado emocional y opinión sobre Salah Salem y su huida a España, me preguntó por mi edad...
¿A quién le suena "What do you guess?" (¿qué crees?) como "I want a kiss" (quiero un beso)?
Es probable que mi acento andaluz tan marcado al hablar inglés no ayude, PERO... ¿"I want a kiss"? ¿En serio? Gracias, pero no. NO. Mi cara de indignación cuando comenzó a rechazarme, argumentando que estaba casado y que no podía fue de no poderme creer lo que estaba escuchando. De hecho, no esperaba que fuera menos que una broma, pero su nivel de sofoco y de alegría contenida no ayudaba demasiado a que pensara que era así. Así que aprovechando que no estaba demasiado lejos de mi piso (a unos 200/300 metros) y que el taxi estaba parado en medio de un atasco, pagué, bajé, crucé entre los coches y volví andando imaginando como el taxista tendría una historia que contar a sus amigos taxistas.

Desde luego...


jueves, 12 de agosto de 2010

Friend Requests

Notificaciones de solicitud de amistad del Facebook.
(También aplicable a las del MsN)

Ahora mismo tengo 30 solicitudes de amistad de...
gente que no conozco.
Sin amigos en común.


Normalmente y, como esto lleva ocurriendo ya algunos meses, les envío un mensaje. 
Les pregunto si nos conocemos, que quienes son.

A veces no contestan
(Entonces me pregunto qué sentido tiene la solicitud de amistad)
A veces contestan y mienten:
dicen que quizás hayamos hablado alguna vez 
(aunque su solicitud no viene del "buscador de amigos")
dicen que no recuerdan cómo
dicen que no saben quién soy y que he sido yo quien les ha añadido (já).
A veces contestan y se hacen los despistados
A la pregunta "who are you?" me contestan "fine and you?" 
me dicen que saben quién soy
que tienen otra amiga que se llama como yo y se habrán confundido
(sin embargo, intentan darme palique)
A veces contestan y son honestos
me dicen que me han encontrado en la lista de amigos de algún amigo
me dicen que le he parecido guapa y quieren ser mis amigos
me dicen que estudian español y me han encontrado en algún grupo.

Acabo de enviar mensajes a todos. Borraré a los que no contesten, a los que contesten y mientan o contesten e intenten tomarme el pelo. Dudo que queden, de 30 solicitudes, algo más de 3 ó 4. 
Y, una vez añadidos, no volveremos a hablar. O quizás compartamos un mensaje de vez en cuando. O quizás seamos amigos en algún tiempo. Aunque normalmente, sólo buscan engrosar su lista de amistades.
Lo que está claro es que, las amistades por internet, como en la vida misma, han de cuidarse de vez en cuando. Yo, de momento, voy a hacer limpieza en mi Facebook y dejar sólo a familiares, compañeros de clase, amigos a los que conozco o amigos a los que no conozco pero con los que tengo algún trato.

Me pregunto qué sentido tiene todo esto.
¡Al abordaje!




lunes, 24 de mayo de 2010

domingo, 16 de mayo de 2010

Un señor no-andaluz

Salíamos del concierto de Chaouen en La Estación. Era tarde ya y esperábamos el autobús en la parada, sólo nosotros dos y un señor no-andaluz, con una alegre camisa de flores hawayanas, bermudas y unas sandalias. Muy propio para estar a esa hora en la calle. 
El caso es que, mientras esperábamos, le dije al chico que iba conmigo: "¿a qué no sabes como se dice berenjena en árabe?". Antes de que él pudiera contestarme, el señor (¿madrileño?) de la camisa floreada salta, como si alguien le hubiera invitado a compartir nuestra conversación: "cualquiera sabe cómo se dice eso". Refrené mis ganas de decirle "pues yo, buen señor. De todas formas, con su particular gusto por la moda, no debería usted poner muy en duda los conocimientos de los demás", pero no dije nada. Seguí hablando con Mariano: "Badinyan". A lo que el buen hombre, volvió a añadir: "Ah, pero eso es muy fácil".
Claro, es fácil cuando lo sabes o cuando te lo dicen, que tú no tenías ni idea.


sábado, 10 de abril de 2010

Encerrados en el parque

A veces la vida te da pequeñas lecciones.
Hace algunas noches, un día de esta semana, fui al parque con Mariano. Nos sentamos en un banco que estaba en medio del parque, no poco iluminado, intentando alejarnos de una "orda de canis" que nos rodeaba. Llegado un punto, vimos a tres chicos que miraban a través de las rejas (cerradas) del parque, probablemente pensando "si están dentro, debe haber alguna manera de entrar". Pero no la había. De salir, tampoco. Al parecer, el encargado del cierre de los parques de Mairena había cerrado con nosotros dentro. Evidentemente, no se molestó en mirar si quedaba alguien dentro. Lo mejor es que tuvo que cerrar los candados de las cuatro puertas situadas a lo largo de la vaya que rodea el parque, por lo que debería habernos visto desde alguna de ellas. No hace falta añadir que no lo hizo.
Así que nos encontramos en el parque, más solos que la una, rodeados de una valla de unos dos metros y medio de altura, imposible de saltar,  y sin nadie que nos abriera la puerta del edificio colindante para que pudiéramos pasar a través de él.
Llamamos a la policía, que afortunadamente no tardó mucho en llegar. Después de intentar localizar a la persona encargada para que trajera copias de las llaves (sin mucho éxito y tras 30 minutos dentro), hubo que cortar el candado para poder salir. Los policías nos dieron la razón.
Y todo ha quedado en una mera anécdota. Aunque a partir de ahora, me andaré con cuidado cada vez que vaya a un parque con vallas... y tendré más cuidadito de no confiar más de lo imprescindible en que los encargados de los servicios públicos realicen su trabajo de la manera que cabe esperar de ellos.
En el video, mi testimonio in situ :P


"La noche del domingo pasado ocurrió algo singular. Nos encontrábamos en un parque público, debatiendo sobre Egipto cuando decidimos marcharnos a casa. Para nuestra sorpresa no pudimos porque nos habían dejado encerrados. 23.00 h. Ni un alma por la calle, ni vecinos amables que nos permitieran salir por el edificio anejo al mencionado parque. Esta es una de las situaciones en las que valoras la libertad. Dándole vueltas es inquietante como un lugar agradable se puede convertir en un instante en un lugar desapacible y tremendamente frio.  Una de las reflexiones que se me pasó por la cabeza fue el trabajo del encargado del parque, que ni siquiera se dignó a mirar si habia alguien dentro del parque, porque debería ser su obligación comprobarlo.
Tras la angustia momentánea, decidimos buscar el telefono (gracias a internet) y recurrir a la policía municipal. La cual tardó cerca de 30 minutos en llegar, pero que nos atendió muy amablemente.  Fué un corte en el candado, y voilá, libres de nuevo. Y se agradece. (Mariano)"