viernes, 14 de septiembre de 2012

Hace dos años, un día como hoy

Hace dos años, un día como hoy, aún no te conocía, pero ya sabía de ti, conocía tu nombre y conocía tu fecha de nacimiento. Y, sobre todas las cosas, sabía que te querría. Pero no tanto.
Hace dos años, un día como hoy, aún no te había visto la cara, más que a través de una imagen en blanco y negro, ni te había visto reírte y nisiquiera llorar. Sin embargo, sabía que serías motivo de felicidad cada día de cada mes de cada año a partir de entonces.
Hace dos años, un día como hoy, ya estaba todo listo para tu llegada, pero nadie sabía ni imaginaba ni esperaba qué sentiríamos al verte llegar, envuelto en toallas blancas, con los ojitos cerrados y ese primer llanto.

Hace dos años llegaste a nuestra vida
y con eso conseguiste que yo, la mía, no la quiera cambiar por ninguna otra.
Pues, de otra manera, no sería tu tía.

Felicidades, Alejandro (mochuelo chico)
Te quiero


(4 de Agosto)

jueves, 13 de septiembre de 2012

Formalismos para ser

Toda la vida he deseado ser escritora
pero ¿qué he hecho para conseguirlo?
- Realmente nada, "sólo" escribir -
¿cuánto tendré que esperar

para dejar atrás la cobardía
y enfrentarme a lo que más miedo me da?
¿Cuándo decidiré que ha llegado el momento
de transformar todas esas taquicardias
en palabras - legibles, palpables, visuales?
No sé, creo que quizás nunca lo consiga.
No sé, creo que quizás nunca lo intente.
Sin embargo ¿cuál es el camino correcto para ello?
Y lo que es más importante ¿En qué consiste?
¿Basta con sentirlo? ¿Con creer que se es?
¿Aun cuando lo escrito - y lo descrito -
no aparezca más que muy de vez en cuando?
¿O son necesarios los formalismos,

el reconocimiento, la aceptación de tu fruto por 
todos aquellos ojos ajenos?
¿Podría ser escritora por el simple hecho de escribir
aunque nadie lo lea? ¿O puedo serlo sólo haciéndoles creer
que lo que escribo, aún a solas, 
pueda merecer la pena?

Nunca me han quedado claras
las diferencias
pero a fin de cuentas
esto debe ser como el matrimonio:
un sentimiento, una necesidad 
- de sacar cosas de dentro - 
de expresar, de forma pública o en la intimidad,
algo que llevamos en el corazón,
en las entrañas,
en la parte más tierna del intelecto.
Un "algo" que va contigo
hasta que la muerte nos separe.

Aquella puerta

La misma ráfaga
que cierra aquella puerta
de un portazo

puede hacer que la corriente
abra aquella ventana
de par en par.

Aprende a quitar
los cerrojos,
las cerraduras,
los candados.