martes, 11 de septiembre de 2012

Definitivamente

Ha llegado el momento de comenzar a hacer
lo que peor se me da:
olvidarme de ti.

28 de agosto

lunes, 10 de septiembre de 2012

Nueve letras

Cuatro cifras,
dos números,
dos puntos
y tu nombre de nueve letras
apoderándose del espacio.
Eso, a fin de cuentas,
es todo lo que me queda
de ti:
Tu nombre en blanco
sobre la pantalla negra;
tu nombre en blanco
de nueve letras...

domingo, 9 de septiembre de 2012

sábado, 8 de septiembre de 2012

Compro sueños rotos


Yo, a estas alturas,
me podría hacer de oro.
Sin embargo, prefiero mantener las trazas
de todo aquello que fue,
de todo aquello que no fue,
antes que barriendo los recuerdos
y dejando tan sólo el olvido
sea precisamente eso
todo lo que me quede
para alimentar
todo aquello que fue
y todo aquello que no fue.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Vaivenes

Los mejores escritos son aquellos impulsados por los latidos
de un corazón roto. El mío se ha roto tantas veces
que ya no me molesto ni en recomponerlo.
Después de todo, algo que ya ha estado roto,
nunca vuelve a ser lo mismo.


Sin duda alguna, los mejores escritos nacen como fruto del dolor.
Algo que a estas alturas he aprendido a controlar (o eso creo).
Han sido tantos los palos sufridos estos últimos años...
tantas pérdidas... como amputaciones a mi propia alma.
Hace tres años ya de aquella que me devastó por dentro.
Y parece que fue ayer cuando me despedía de ti
entre aquellas paredes blancas.


La vida te da, sin embargo, una de cal y una de arena.
Una pérdida y un reencuentro,
una muerte y un nacimiento,
una puerta cerrada de un portazo
y otra abierta con una corriente de aire.

Ahora recuerdo esa conversación ya olvidada
(ironías de la vida, para los que somos incapaces de olvidar,
enterrar un recuerdo debajo del todo es lo más parecido al olvido)
en la que me preguntabas en cuántos trozos se podía romper un corazón.
Nada es más pequeño que el polvo, te respondí.

Me pregunto cómo te irá todo.
Aunque creo, por ahora, me quedaré sin saberlo.