sábado, 17 de septiembre de 2011

Películas de Agosto

1.- Paranormal Activity 2 (2010).
2.- Secuestrados (Kidnapped, 2010).
3.- Insidious (2010).
4.- El Rito (the Rite, 2011)
5.- Hunger (2009)
6.- Bad Teacher (2011)
7.- HappyThankyouMorePlease (2010)
8.- Nada que declarar (Rien à déclarer, 2010).
9.- Tres metros sobre el cielo (2010).
10.- La herencia Valdemar (2010).
11.- El ciempiés humano (The Human Centipede, 2009).
12.- Casa de arena y niebla (House of Sand and Fog, 2003).
13.- La Oportunidad de mi Vida (La chance de ma vie, 2010).
14.- Up in the Air (2009)
15.- La boda de mi mejor amiga (Bridesmaids, 2011)
16.- Agua para Elefantes (Water for Elephants, 2011).
17.- Sherlock Holmes (2009).
18.- En tiempo de brujas (Season of the Witch, 2011).


jueves, 15 de septiembre de 2011

Un jarro de agua fría

Saber que ya no queda hueco para ti en la vida de alguien
que un día significó tanto para ti, duele. Mucho.
Pero es un jarro de agua fría que tiene que caer, tarde o temprano,
es la única manera de que ese mismo agua te limpie por dentro
para poder comenzar de cero.

Y, si aún me duele, supongo que es porque aún me importa.
Y, si aún me importa, supongo que no lo he dejado tan atrás como creía.

(15 de Septiembre)

domingo, 11 de septiembre de 2011

HBBC II: Perdonar y Olvidar

Tema II: Perdonar y Olvidar.
Fecha: 9 al 15 de Septiembre.
Elegido por: Noor al-Zubaidy
Más sobre HBBC aquí

No sé si será porque soy de género femenino o porque soy cáncer, pero lo cierto es que para alguien como yo, no hay frase más vigente a lo largo de toda la vida que esa de "yo perdono pero no olvido". La mayoría de las veces, es mentira a medias, porque perdonar... pues tampoco. Y no es que yo sea una persona rencorosa, sino que creo que la memoria es una gran ventaja vinculada muy de cerca con la supervivencia social. Aprender de los errores del pasado es necesario, de eso no creo que haya duda y, es que creo que el perdón y el olvido son una pareja inseparable, inquebrantable: quien perdona, acaba olvidando y, quien tiene buena memoria... bueno, quien tenga buena memoria, tendrá que hacer esfuerzos dobles por ignorar las espinitas que se hayan ido clavando en el camino hacia el presente.
Y dándole vueltas a todo esto he llegado a la conclusión de que probablemente "no olvidar" no es sólo nuestra propia capa de protección ante el mundo, ya que mediante el perdón ofrecemos la oportunidad a esa persona de volver a hacernos daño, cuando la guardia está bajada, cuando somos vulnerables, cuando todo ya está olvidado. Además de todo esto, es un tema de orgullo y dignidad, aunque con ello perdamos a personas importantes en nuestra vida.

 "Nada envalentona tanto al pecador como el perdón" - William Shakespeare

¿Cuántas de esas cosas que siempre juré y perjuré no olvidaría, ya no me importan? Aunque sólo pregúntame, y te diré que sí. Así que aceptémoslo, cuando algo es realmente inolvidable (en un sentido negativo), probablemente también será imperdonable. Si es imperdonable, entonces no tiene sentido seguir en contacto con esa persona, porque evidentemente no se lo merece (entonces hay excepciones cuando el arrepentimiento es sincero, pero ese ya es otro tema). Pero si seguimos en contacto es probable que ya le hayamos perdonado y que, no sólo eso, sino antes de lo que creemos ya hayamos dejado de sentir ese "rencor" o esas ansias de recordar su fallo toda la vida.
No es opcional: sacrificar una amistad/relación/lo-que-sea o sacrificar un poquito de amor propio, porque de una u otra manera, si el perdón no es completamente sincero, de vez en cuando nos arrepentiremos por no haber sido más consecuente. Aunque cuando salga el tema lo utilicemos para reafirmarnos en nuestra propia dignidad. Y que parezca que le estamos perdonando la vida.

"La mayoría de nosotros puede perdonar y olvidar; simplemente no queremos que la otra persona olvide que perdonamos" - Ivern Ball

Sin embargo, a veces, somos nosotros los que cometemos errores. No, no me refiero a errores para con los demás (que también), sino que nos fallamos a nosotros mismos, cometiendo errores innombrables, imperdonables, inolvidables. Y es entonces cuando maduramos, cuando entendemos que no se puede volver atrás y que, de una u otra manera, tendremos que aprender a vivir con ello. ¿Por qué? Porque no podemos dejarnos a nosotros mismos en el pasado o en la distancia, no podemos simplemente porque tendremos que vivir y convivir con nuestra propia alma, durante el resto de nuestra vida. 
Es entonces, sólo entonces, cuando crecemos. Y para eso, lo siento, pero no hay antídoto.


sábado, 10 de septiembre de 2011

La familia HBBC

HBBC: Half-Baked Bloggers Consortium...


...es un grupo de 'bloggers' y 'no-bloggers' de todo el mundo.
Juntos, hablaremos cada semana de un tema diferente, aportando diversas opiniones al respecto que será, cuanto menos enriquecedor. No perdáis la oportunidad de visitar sus blogs, pues tienen mucho de qué hablar y mucho que aportar a todos nosotros: Abeer ZakiAmmar Al-MajaliDeppy, Engi AminHagar Haggag, Hanan, IbhogMaha MohamedMaryamMariam TarekMy Essam, Nema Noha HanafyNoor Al ZubaidyNouran ZiadNoor El terk, Rana SafiRania Khaled, Salima Al MasrouriSalma M San, Sara Amr, Yara Hani, Yasmine FayezYomna Arbad y yo.

Espero que encontreis este proyecto tan interesante y enriquecedor como yo.
Ya se ha hablado sobre...
1.- Amor Propio.
2.- El Perdón y el Olvido.
3.- El Complejo de los Árabes
4.- Quitarse el Velo
5.- Clichés.
6.- Estereotipos.
7.- Malentendidos
8.- Socialismo.
9.- Refranes (sabiduría popular).
10.- Primeras Impresiones.
11.- Sexismo.
12.- Poderes Sobrenaturales

viernes, 9 de septiembre de 2011

El recipiente de barro

Recuerdo, como si de pronto fuera lo único que vi camino de algún lugar entre Alejandría y el fin del mundo, una casa muy humilde que aún se mantenía de pie junto a un pequeño riachuelo. El sol, poniente, se reflejaba en los reflejos dorados del río y a su vera, un hombre con galabiya estaba sentado sobre un gran paño. Desde no muy lejos, una mujer se acercaba con un recipiente que supuse estaba lleno de comida y, dos niños que jugaban cerca, se acercaron probablemente atraídos por el olor. Se sentaban para comer cuando dejé de verlos, pero recuerdo los reflejos dorados, el paño gris, el recipiente oscuro y el suelo lleno de verde. La humildad del lugar, la tranquilidad y la felicidad se respiraba en el ambiente. Me hubiera gustado entonces bajarme de aquel coche, cruzar el sendero de tierra que llevaba a ellos y compartir algo de aquel recipiente de barro, que podrían ser habas, arroz o incluso algo de carne.
Nunca sabré qué comieron.
Pero tampoco olvidaré lo que sentí al verlos. 

sábado, 3 de septiembre de 2011

De cómo intenté ligar con un taxista

O eso pensó él. Un taxista cuya higiene brillaba por su ausencia y sus intentos de sociabilizar conmigo eran más que evidentes. Si hay que empezar por el principio diré que yo volvía de algún lugar de El Cairo y llevaba algo de prisa por lo que en vez de atravesar la calle Tahrer a pie, decidí tomar un taxi blanco: el más parlanchín de todos los parlanchines de El Cairo. Y comenzó como comienzan todos, mientras yo recluida en el asiento de atrás miraba con impaciencia el reloj, atascados entre coches, con dos carriles a la derecha y otro a la izquierda.
Una vez me hubo sacado todo el historial y puesto al día de mi nombre, nacionalidad, estudios, razón de mi visita, estado emocional y opinión sobre Salah Salem y su huida a España, me preguntó por mi edad...
¿A quién le suena "What do you guess?" (¿qué crees?) como "I want a kiss" (quiero un beso)?
Es probable que mi acento andaluz tan marcado al hablar inglés no ayude, PERO... ¿"I want a kiss"? ¿En serio? Gracias, pero no. NO. Mi cara de indignación cuando comenzó a rechazarme, argumentando que estaba casado y que no podía fue de no poderme creer lo que estaba escuchando. De hecho, no esperaba que fuera menos que una broma, pero su nivel de sofoco y de alegría contenida no ayudaba demasiado a que pensara que era así. Así que aprovechando que no estaba demasiado lejos de mi piso (a unos 200/300 metros) y que el taxi estaba parado en medio de un atasco, pagué, bajé, crucé entre los coches y volví andando imaginando como el taxista tendría una historia que contar a sus amigos taxistas.

Desde luego...