martes, 6 de noviembre de 2018

Llegas a casa...

Llegas a casa.
Y está vacía.
Y está oscuro.
Y hace frío.
Y llamas a voces,
Pero no hay nadie,
Nadie contesta, nadie abre.
Porque por dentro
Ya no queda nadie,
Porque esa niña -mi niña interior,
La que tanto luché porque viviera-
Se ha marchado con vosotros,
Porque no se puede ser niña
Sin tus abuelos,
Porque ha querido irse a vivir noches de verano,
Navidades y cumpleaños.
Porque es el trozo que os habéis llevado con vosotros,
Porque sin ella sólo quedo yo,
Vacía, a oscuras y en silencio.

Por siempre, para siempre...



Os quiero, ahora y siempre, por siempre, para siempre.
Porque me niego a hablar del amor en pasado,
Porque en algún momento volveremos a encontrarnos,
Y entonces necesitaré un tiempo infinito para devolveros todos los besos que os guardo.
Sé que volveremos a vernos.
Hasta entonces, hasta pronto, os quiero (con toda mi alma).



lunes, 5 de noviembre de 2018

Domingo de Noviembre

Mañana me levantaré y será domingo, domingo 4 de noviembre y estará nublado y yo me haré una bolita en la cama con el edredón, agotando hasta el último momento antes de ponernos en marcha hacia nuestra tradición de los domingos.
Y entonces iremos a Sanlúcar y nos esperaréis, sobre todo tú, hasta ver aparecer el coche azul por la cancela verde. Primero me dirigiré al sillón amarillo y te besaré y tú me besarás con esos besos ruidosos de abuela. Entonces, iré a buscarte y estarás barriendo las hojas del porche, mientras a tu paso, van volviendo a caer, y te daré besos y te rascaré la espalda y tu dejarás de barrer un segundo y dirás “ahí, ahí”. Y no hará falta nada más. Y entonces seguiré besándoos a todos, a todos, uno por uno, sin dejarme a nadie atrás: a ti, frente a ella en el porche, vigilando a los dos (a vosotros dos), tú haciendo chinchar a tu hermano, tú preguntando qué hay hoy de comer, de merendar, de cenar, a ti, en el portátil en la mecedora (y te meterás conmigo, pero me dará igual), a ti, que me llevarás a ver los gatitos nuevos y, al pasar por la cocina, me enseñarás la fuente de boniatos (“te los ha hecho la abuela, porque sabía que venías”).
Estamos todos. No falta nadie.
Y me sentaré al solito. Y tú te sentarás enfrente suya, muerta de frío, a contarle sobre tu semana y tú bajarás a coger naranjas y mandarinas. Y en algún momento, entre todo eso, apareceréis vosotros (y entonces, sí estaremos todos) y tú te sentarás junto a ella en otro sillón amarillo y hablarás de la boda, en pasado o en futuro o le pedirás “abuela, cuéntanos historias” y dentro, cerca de la butaca, en la mesa de madera, tú corregirás exámenes mientras él, mientras espera el almuerzo, colorea junto a ti.
Y todos irán y vendrán, cada uno con sus cosas, en un lento bullicio de los días en que no se hace nada. Y desde mi silla al sol escucharé el tecleo, las hojas rozando el suelo al ser barridas, el pitido de la olla a presión en la cocina, algún coche lejano en el camino. Y me llamarás “mi mocita” mientras me coges la mano y cuentas historias.
Mañana será domingo, 4 de noviembre de hace muchos años y estaremos todos juntos en el porche, en la silla amarilla, en la butaca, barriendo, correteando. Y no nos daremos cuenta de lo afortunados que somos, pero no nos dolerá nada, no nos pesará nada, nada nublará nuestro recuerdo de tristeza. Qué felicidad tan grande aquella que pasa desapercibida, qué felicidad tan plena aquella en la que nadie nos falta y nadie nos sobra. 

Mañana, ya mismo, será domingo 4 de Noviembre.
Lo tengo todo preparado (besos, abrazos, sonrisas), estoy deseando volver a veros.


lunes, 3 de septiembre de 2018

Si somos lo que comemos

Si somos lo que comemos,
yo quiero comer estrellas,
quiero comer luz,
quiero comer estelas,
podría comerme un arcoiris,
podría comer tormentas.
Si somos lo que comemos,
quiero ser un rayito de sol
devorado por cada poro de mi cuerpo,
quiero ser un girasol que gira
dándole la espalda al sol,
girando con luz de luna.
Si somos lo que comemos,
yo quiero comerme tu risa
para convertirme en ella,
¿Y si me como tu ira
Para despojarte de ella?
si somos lo que comemos,
me pregunto qué he comido
y en qué me he convertido...


jueves, 9 de agosto de 2018

No esto, sino aquello

No es tristeza,
Es melancolía,
Es añoranza,
Es nostalgia
(Con sus idas y venidas,
Con tus idas y venidas).

No es tristeza,
Es "desacostumbranza".


lunes, 6 de agosto de 2018

Todo lo que quiero

Escaparme a la playa.
Y un helado paseando por el río.
Y Estrenar mi juego favorito.
Y Hacer la maleta. Y marchar a Madrid.
Y Tacharlo todo de mi lista.
Y Recuperar mis palabras, que están atascadas, escondidas, jugando al pilla-pilla.
Y Las llaves de mi nuevo piso.
Y Este iPad.
Y Que las abarcas dejen de dolerme en los pies (porque me las ha regalado quien más me quiere).
Y Encontrar mi sitio en esta ciudad, en este lugar.
Y Un tatuaje que lo contenga todo.
Y Nunca olvidar la voz de mi abuela. Su risa.
Y Nueces, anacardos y cacahuetes.
Y Noches de estrellas donde nadie me encuentre.
Y Encontrarme a mí misma.
Y No convertirme... en una persona... gris... más.
Y Ser capaz de llenarme de todos los colores.
Y tener mi propio kit de “playera” (sombrilla, esterilla, toalla, chanclas, nevera).
Y Hacer el camino De Santiago.

Y Acabar todo lo que he empezado.
Y que todo sea, no antes, sino en el momento indicado.
Y acabar todo lo que he empezado.
Y quedarme a cero, para poder empezar de nuevo mil veces más.