jueves, 1 de enero de 2015

Feliz Año Nuevo


Qué la Felicidad acompañe, cada día de este año que recién comienza,
los corazones de la gente buena, 
para quienes debería ser un Derecho Básico Legítimo.
Que 2015 sólo traiga cosas buenas y, si las malas no se pueden evitar,
que al menos sea por un bien mayor.

¡FELIZ 2015!

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Libros de 2014


1.- "Drácula" - Bram Stoker
2.- "En un rincón del alma" - Antonia J. Corrales
3.- "El Mago de Oz" - Lyman Frank Baum
4.- "Si tú me dices ven, lo dejo todo... pero dime ven" - Albert Espinosa
5.- "La vida es suero" - Enfermera Saturada
6.- "Los niños diabólicos" - Curtis Garland
7.- "El retrato de Rose Madder" - S. King
8.- "Rabia" - S. King
9.- "Jesús me quiere" - David Safier
10.- "¡Muuu!" - David Safier
11.- "Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo" - Albert Espinosa
12.- "El detalle" - Jose Carlos Somoza

Felices Fiestas

Que aún no lo he dicho 
y voy MUY tarde, pero...
Felices Fiestas.


martes, 30 de diciembre de 2014

Sólo a veces

Escribir siempre me hizo sentir mejor. Aún no entiendo por qué ese algo que se activa dentro de mí, a veces - y sólo a veces - pidiéndome escribir, no actúa más de seguido. Porque a veces es necesario, porque a veces - y sólo a veces - parece la única salida a una discreta tristeza. Porque nunca - ni siquiera a veces - fue lo mismo estar contento que ser feliz. Y la felicidad, que no casa demasiado bien con según que circunstancias, prefiere tomar su propio camino, que no siempre es el mío.
Así que aquí estamos, casi rozando con la punta de los dedos el final de este 2014 que, si bien ha sido mejor que 2013 (que a su vez fue mejor que 2012), no ha sido un año especialmente bueno. Podría haberlo sido, pero no. Se quedó en un casi. Y esos son los peores porque aparentemente, han ido bien, sin embargo, tú no sientes que así sea. Y yo ya no sé si sentirse así tiene algo que ver con poner el listón demasiado alto o con haber estado más contenta que feliz la mayor parte del tiempo.

No sé qué ocurrirá en 2015.
No sé si quisiera saberlo, aún si pudiera.
Supongo que a veces es necesaria la esperanza de que algo bueno ha de venir, más que la certeza de que pudiera no ser así.


lunes, 29 de diciembre de 2014

A pesar de todo, 365 días

Una vida cabe, dicen, en un instante. Yo creo que una vida sólo cabe en una vida.
Sin embargo, ya han pasado 365 días a tu lado, un año entero (o 377, según como se plantee la cuestión) en cuya intensidad cabría casi casi una vida entera. Porque en doce meses puedo recordar mil experiencias diferentes, muchas malas, muchísimas buenas y muchos ratitos que, si bien sólo existieron para acolchar las despedidas y desear los regresos, no pueden no ser tomados en cuenta. Sé que podría recordar al menos un momento bueno y uno malo en cada uno de los doce meses, que parecen muchos más, porque hemos sabido (porque hemos querido) exprimir cada día y vernos aunque estuviéramos cansados, hiciera demasiado frío, demasiado calor o, de nuevo, demasiado frío.
Hemos superado pruebas difíciles, algunas externas al "nosotros" y otras que explotaron desde el interior, tan dentro que a punto estuvo de hacer añicos la posibilidad de un futuro juntos. Pero no lo hicieron. Y aquí seguimos.
Pasaron, todas y cada una de ellas, las buenas, las malas, dejando hueco en el presente para las nuevas que habrían de llegar y que no podrían llegar de ninguna otra manera. Dejando hueco para nuestra interminable lista de cosas que aún nos quedan por hacer, sitios donde ir, lugares donde comer. Y no puedo elegir ninguno, porque sería tan inútil como intentar encontrar una aguja en un pajar pero entre tantos otros, me quedo con aquella noche en el Corner's, con tu mano buscando la mía cuando conduces, con nuestras lucecitas de la ciudad, las mariquitas de chocolate y las maratones de cine, los ratitos de Magic, las sorpresas y los planes (tú y yo sabemos cuáles).
Así que este 2014, que casi nació con nuestra historia y acaba con nuestro primer aniversario, testigo de una vida reducida a sus doce meses de historias, se marcha, pero nosotros nos quedamos, a esperar ver llegar los 730 días, a esperar ver llegar la vida que sólo cabe en una vida.




viernes, 14 de noviembre de 2014

Sin Una Razón

Todo ocurre por una razón.
O eso dicen.

Y quizás sea el consuelo que buscan las personas cuando las cosas no le salen bien. Pero yo lo creo, sin razones ni motivos. Y lo creo, incluso cuando todo sale bien.
Y es que, hace no tanto, la vida volvió a mostrarme que todo ocurre, siempre, por una razón (créelo o no, pero un siempre no admite excepciones). Y cada uno de nosotros estamos, justo donde tenemos que estar, cuando tenemos que estar. En su momento, yo no entendí por qué perdía el trabajo que llevaba tanto (tantísimo) tiempo esperando y me cabreé con la vida. Pero no tuvo que pasar ni una semana para que el tiempo volviera a darme la razón y una respuesta a mis pataleos: que este era mi sitio en ese momento, que tenía que estar aquí, contigo y para ti. Y no  me habría perdonado estar en ningún otro lugar, porque entonces te habría fallado.
Al final, resultó, que tú fuiste la razón por la que la vida me hizo regresar a casa.
Y ahora, aunque unos días tarde, quiero recordarte que estoy aquí, que sigo aquí, que no voy a dejarte solo.