jueves, 16 de junio de 2011

Cada mañana

Cada mañana, siempre después de asearme, me dirijo a la cocina.
Saco el pan de la bolsa, lo corto, lo meto en la boca de hierro de mi tostador.
Y, hasta que el pan crujiente asoma de nuevo, tengo tiempo para
sacar el tomate, lavarlo, secarlo, cortarlo en rodajas,
sacar la leche, volcarla, edulcorarla, dar un sorbo,
tomar el salero, tomar el aceiterocoger un cuchillo y un plato.
Y pensar en ti.
Y entonces salta el pan, con ese sonido tan particular
y ese olor a mañana recién estrenada.
Y me doy cuenta de que es el momento de empezar mi día
sin ti en él.

martes, 14 de junio de 2011

Un chándal - Marwan

La música de Marwan ha sido una de mis descubrimientos musicales de 2010/2011.
A veces su voz se me antoja como un bálsamo reparador.
Esta es sólo una de sus muchas canciones... 



domingo, 12 de junio de 2011

Películas de Mayo

1.- Midnight in Paris (2011).
2.- Sin identidad (Unknown, 2011).

Adiós

Casi nunca digo "adiós", raramente utilizo las despedidas.
Aprendí desde muy joven que las consecuencias
de elegir mal las palabras, pueden llevar a decisiones irrevocables.
¿Yo? raramente utilizo las despedidas,
raramente digo "adiós".
Porque un adiós no tiene vuelta atrás,
un adiós, a secas, no tiene remedio.

"Hasta luego", "hasta pronto", "hasta más ver"
como si no hubiera más de una solución lingüística
a una despedida que pretende no serlo.
Porque un "adiós" no tiene vuelta atrás,
porque un "adiós" es para siempre.

Porque a fin de cuentas, un "adiós" no es sólo
una palabra, dos sílabas, algunos fonemas,
un "adiós" es un final,
una barrera infranqueable
que no lleva a ningún sitio.
Porque ese sitio ya no existe.

¿Yo? Raramente digo adiós.
Porque cuando lo digo... es para siempre.

jueves, 9 de junio de 2011

Te leo a oscuras

Leo lo que escribes sin que lo sepas,
sin que te des cuenta, o eso espero.
Releo una y otra vez los poemas
que me dibujan en la ausencia.
Me sorprende saber que en tu día a día
aún queda tiempo para mi recuerdo.
Ese que aún no se ha ido,
ese que se acabará desvaneciendo.

Una llamada

Una llamada sorprendiéndome
cuando menos la esperaba,
después de tanto, tanto tiempo.
Dos años que han pasado sin escuchar esa risa.
Dos horas que han parecido veinte minutos
Y tantas historias resumidas en silencios.
Dejando atrás los reproches,
los malos momentos, los errores.
Y de pronto, parece como si hoy fuera ayer
y el mañana no fuera a llegar nunca.
Y hoy parece que fuera a darme cuenta
que vuelvo a tener 22 años.