domingo, 6 de marzo de 2011

Sueño con...

Acampadas. Un bosque. Paseos.
Playa. Que caiga la noche. Estrellas.
Acariciar leones. Cachorros. Abrazos.
Música. Sol. Entrando por la ventana.
El Estrecho. Olor a sal. Especias.
Palabras de una novela. Un nombre. Mi nombre. 
Sueño profundo. Magia y Música. Hipnosis.
Fotografías. Capturar momentos... La Eternidad.

(1 de Marzo)

sábado, 5 de marzo de 2011

Tinta China

La luz del cirio titilaba sobre su cordón y, a veces una pequeña brisa de aire, la hacía dudar, bamboleándose hacia los lados, amenazando con la oscuridad más absoluta. La mano introdujo la pluma en un pequeño frasco de tinta china, oscura como la noche que intentaba adueñarse de la estancia. El ruido de la pluma rozaba el pergamino con suavidad, arañándolo cuando la tinta se secaba. Escribía con paciencia, una paciencia infinita. Una letra tras otra letra, que formaban palabras, que a su vez formaban frases que oscilaban entre sus dedos… El monje dejó la pluma a un lado con cuidado, cerró el bote y con un suave soplido, apagó la vela.
Tanteando con la mano, salteando los pocos muebles que hacían de aquel espacio su hogar, andaba despacio, pacientemente, arrastrando los pies. Llegó al camastro. Se tumbó. Expiró, con una sonrisa dibujada en sus ancianos labios, con los ojos brillantes y serenos, con las manos cruzadas sobre su pecho. Manos manchadas de tinta china, oscura como la noche que se había adueñado de la estancia.

jueves, 3 de marzo de 2011

Déjame saber de ti

Quiero saber de ti, a escondidas,
sin que te des cuenta.
Poder mirar dentro de ti,
hurgar en tus recuerdos,
verme a través de tus ojos.
Lo dejaré todo tal como lo encuentre,
no pienso robarte ni uno de ellos.

Déjame saber de ti,
cuando no te des cuenta.
Déjame...


miércoles, 2 de marzo de 2011

No me gusta

Aprovechando bien el día, evitando sensaciones, evitando los vacíos que se sienten por dentro. Aprovechando bien los días, o intentándolo, al menos. Aprovechando bien el día, edito archivos, escribo un rato, meriendo naranjas que saben a mi infancia, salgo por ahí a fotografiar todo eso que nadie más ve, soñando con que esto sea suficiente.
No, no me gusta, no me gusta cómo me siento, cuando al acabar el día, no saco nada en claro.
Cuando, al cerrar los ojos, no brillan. No, no me gusta. 
No me gusta sentir que estoy malgastando el tiempo, el único que tengo. El que una vez ido, ya no vuelve.

Quizás sea hora de decidir de una vez y por todas, qué hacer con mi vida.