domingo, 16 de mayo de 2010

Un señor no-andaluz

Salíamos del concierto de Chaouen en La Estación. Era tarde ya y esperábamos el autobús en la parada, sólo nosotros dos y un señor no-andaluz, con una alegre camisa de flores hawayanas, bermudas y unas sandalias. Muy propio para estar a esa hora en la calle. 
El caso es que, mientras esperábamos, le dije al chico que iba conmigo: "¿a qué no sabes como se dice berenjena en árabe?". Antes de que él pudiera contestarme, el señor (¿madrileño?) de la camisa floreada salta, como si alguien le hubiera invitado a compartir nuestra conversación: "cualquiera sabe cómo se dice eso". Refrené mis ganas de decirle "pues yo, buen señor. De todas formas, con su particular gusto por la moda, no debería usted poner muy en duda los conocimientos de los demás", pero no dije nada. Seguí hablando con Mariano: "Badinyan". A lo que el buen hombre, volvió a añadir: "Ah, pero eso es muy fácil".
Claro, es fácil cuando lo sabes o cuando te lo dicen, que tú no tenías ni idea.


sábado, 15 de mayo de 2010

Oda al Pescado

Un escalofrío recorre mi garganta cuando pienso que se acerca el momento de la cena. Pienso en el pescado, crudo, en rodajas, entre las paredes plásticas del tupper y trago saliva, demorando el momento hasta medianoche. Mientras preparo la sartén, pienso en que no seré capaz de comérmelo y elijo la rodaja más fina de merluza. Mientras se hace bien, no dejo de sentir calambres que suben desde la garganta hasta la boca, mezclándose con la saliva.
Pienso que he comido, merendado y cenado pescado durante dos días completos. Pienso en cuánto preferiría una pieza de fruta, una ensalada o incluso un tazón de sopa de verduras (¡hasta con apio!). Pienso luego en mi objetivo, en mi satisfacción personal y, como la mayor demostración de amor hacia mí misma, hago de tripas corazón y me como el pescado, sabiendo que hago lo correcto. Incluso ahora, que pienso en las porciones de pescado que me esperan mañana y siento nauseas. 


(14 de mayo, 12.45am)

lunes, 10 de mayo de 2010

¡Felicidades!

"Reirnos por nada. 
Decir cosas que nadie entiende.
Que me sorprendas, de vez en cuando.
Las cosas que me dices, las que callas.
Que seas tan gastronómicamente empalagoso como yo.
Las tardes de fotografía.
Todo lo (intento) que aprendo (aprendas) de ti (mí).
Cómo me sonríes. Cómo me miras. Cómo eres."


Hoy, hace dos meses que nos conocimos :) ¡Cómo pasa el tiempo...! 


domingo, 9 de mayo de 2010

Necesito

Necesito...
... unos tacones que no duelan,
... dejar de pensar que se acaba el mundo,
... ser paciente, dejar los arrebatos sensacionalistas y dramáticos (aunque me muera por dentro),
... ponerme las pilas,
... hacer de mi propia felicidad mi máxima prioridad en la vida.


(8 de mayo, 22.30)

"Oh, Jerusalén"


Ayer, paseando por la FNAC, no pude resistirme a conseguir un ejemplar de "Oh, Jerusalén".
Aún tengo muchas dudas referente a este tema.
Lagunas de agua estancada. 

Espero que esta visión crítica del conflicto árabe-israelí me ayude a filtrar ese agua.
Y reforzar lo que defiendo con datos históricos.

jueves, 6 de mayo de 2010

Hoy...

Hoy, me gusta escribir. Me gusta sentir que, mediante palabras, la frustración, el miedo, la tristeza, son transcritas al papel o derramadas sobre los bytes de este, otro blog más. 
Hoy, me gusta pensar que cada esfuerzo dedicado, cada intento, tendrá recompensa. Quizás no ahora, quizás no mañana. Algún día, no tengo prisa. 
Hoy, no intento evitar sentirme como me siento. Hoy, hace días, que recibo noticias tristes (y que probablemente no lo son), no tengo ni ganas ni ansias de mostrarme más fuerte de lo que soy. 

Hay veces en que nos empeñamos en que el pasado forme parte del futuro. En que los planes, recios, no varíen, en que queden impermutables durante el mayor tiempo posible por miedo al cambio. Se me olvida, a veces, que la vida es puro cambio. Constantemente. Que no va a dejar de hacerlo por nada, por nadie. Y no debería olvidarlo, pues mi nueva actitud toma como base el cambio, hacia mejor, la sustitución de hábitos dañinos por otros saludables, cambiar todo aquello que me disgusta, empezando por la actitud, los deseos y las metas en la vida. 

Hoy, he olvidado eso, pero debo dejar que la vida siga como ha de seguir, sin interponerme con caprichos desmedidos, sacados de contexto, que ya no tienen ningún valor. Para nadie.
Ni siquiera para mí.