miércoles, 19 de febrero de 2014

No es lo que tenía pensado

Media hora sobrepasa la medianoche. Como la espuma del café que rebasa la taza inesperadamente. Esa que se recoge con la cuchara y sabe dulce. Al contraste de lo amargo, lo poco dulce incluso empalaga. El cabello cae despeinado sobre mis hombros, pero decido dibujar el contorno de mi cabeza, sujetándolos - incluso a los más alborotados - dentro de una gomilla. A mi derecha, el libro electrónico, con su salvapantallas gris de lo que cabe entender son - irónicamente - lápices de colores, parece recordarme que "Jesús me quiere" (David Safier) espera, pacientemente, en el 37%. Y yo pienso que eso sea probablemente más que un solitario grano de arena, me da igual de la playa a la que pertenezca e incluso, su color y textura. Porque hoy, justo antes de que un gran nubarrón tapara momentáneamente el sol, algunos mares y sus costas, se secaron un poquito.
Y, mientras escribo, me doy cuenta que no pensaba escribir hoy.
Porque el portátil descansaba resignado a la indiferencia temporal. Pero entonces una canción ha saltado en mi cabeza y he tenido que buscarla y escucharla y escucharla y volverla a escuchar. Y, de pronto me he dado cuenta que si bien ninguna de esas canciones son mías, durante un momento me pertenecen. Durante un instante, soy yo la que las canta en los escenarios.
Y mientras escucho las canciones a media voz de Andrés S., acepto tu reto leído entre líneas, escondido en esas palabras que resuenan en mi cabeza, aunque tú me las dijeras sin voz, aunque me las dijeras en silencio. Tienes razón: ya sé lo que tengo que hacer.


lunes, 10 de febrero de 2014

Películas de Enero

1.- Carmina o Revienta (2012)
2.- El Hobbit, un Viaje Inesperado (The Hobbit: An Unexpected Journey, 2012)
3.- El Hobbit: la Desolación de Smaug (The Hobbit: The Desolation of Smaug, 2013)
4.- Promoción Fantasma (2012)
5.- Doce Años de Esclavitud (12 Years a Slave, 2013)
6.- Django desencadenado (Django Unchained, 2012)
7.- In Time (2011)
8.- Número 9 (9, 2009)
9.- Si yo Fuera Rico (Ah! Si j'étais riche, 2002)
10.- Vals con Bashir (Waltz with Bashir)

domingo, 9 de febrero de 2014

Un grano de arena

"Siempre he presupuesto - y comprobado en los peores momentos - el poder sanador de la escritura. Y pasan los días y, sin embargo, no encuentro nada que decir, nada que añadir a la extensa lista ya de cosas que he dicho, mas ni siquiera la mitad de las que quedan por decir. Pero no sé como retomar la pluma que entinta a través del mecánico teclear de mis huellas." (19 de enero)

Fuera llueve, la lluvia golpeando con furia los cristales de mi ventana, el viento arremolinado queriendo entrar, moviendo triunfal las cortinas. A través de las ventanas. A través de la persiana. He vuelto a casa, feliz de que a la semana apenas le queden dos horas de vida. Temiendo que la que viene, sin embargo, sea peor -aunque ésta ha dejado el listón alto.
Quizás no debería haberme bajado del coche.
Quizás debería haber mirado hacia atrás.
Quizás debería haber silenciado mis pensamientos o elegir otras palabras, yo que sé.
Quizás debería haberte pedido que te quedaras, un rato más.
Sin embargo, tu "adiós" dejaba poco margen de interpretación a tu deseo de no estar allí.
O mejor dicho, de no estar conmigo.
Y, siendo justos, tampoco tengo claro cómo me sentía estando allí.
O mejor dicho, como me sentía estando contigo

Supongo que, a veces, las palabras son insuficientes, cobardes testimonios de una situación que necesita algo más. Porque si no se tiene la llave, en el fondo da igual cuántas vueltas le des a la caja,
intentando abrirla. No sirven ganzúas, tarjetas, radiografías ni horquillas. 
Supongo que me da miedo que mi nunca se convierta en mi a veces.
Supongo que me da miedo que tu siempre se convierta en tu a menudo.
O, peor aún, en tu de vez en cuando.
Y suponiendo, me quedaré dormida, intentando borrar de mi memoria tu ausencia,
intentando borrar de mi mente la idea de que para solucionar los rozones causales
quizás no sea suficiente un grano de arena.


sábado, 8 de febrero de 2014

Carita de idiota

Esta noche,
que no te tengo cerca,
beber a morro
de mi reusada botella de agua
de la que bebiste
hace tan sólo unas horas,
será lo más cerca
que esté de tus labios.
Esos que ahora
echo tan terriblemente
en falta.
Porque me sigues
debiendo besos.
Besos que,
cuando caen en el estómago
protegidos por el agua,
hacen cosquillitas
al navegar
y dejan carita
de idiota.
Lo cierto es que
quiero tener cara de idiota.
Echo de menos
tener cara de idiota.
Pero sólo
idiota si me besas.
Y no me importa.
Creo que empiezo a entender
a Marwan y su Carita de tonto.


lunes, 3 de febrero de 2014

Mi Nunca

Yo, tu siempre.
Tú, mi nunca.

La ciudad más bonita del mundo

Sólo hay algo peor que la indiferencia.
Y es la incertidumbre. La incertidumbre prolongada. La incertidumbre que salta sobre tu estómago y apenas te deja coger aire, cuando necesitas suspirar para aliviar la angustia que te va llenando de negro por dentro.
Para la incertidumbre, a veces, sólo queda la espera.
Para curar la incertidumbre, a veces, sólo queda la acción.

Hacer algo.
Hacer cualquier cosa.
Hacer el cambio.
Dejar la zona de confort.
Lanzarse al vacío.
Sin paracaídas.

Y echaré tantas cosas de menos.
Muchas más, cuando sabes que no volverás a saborearlas, tocarlas, mirarlas durante un largo periodo de tiempo. Más, cuando se está lejos y el tiempo parece chicle que se empeña en unir un momento a otro, sin dejar una pausa, un momento, un instante para pensar en todo aquello que se queda atrás.

Echaré de menos tus tardes de verano y tus noches. Y tus mañanas, también.
Echaré de menos los ratitos de playa en tus costas.
Echaré de menos conducir, sin prisa, con el volante a la izquierda por el carril de la derecha.
Echaré de menos tus tortillas de patatas, tus croquetas, tus aliños y tus meriendas "sorpresa" en Sanlúcar.
Echaré de menos a Zoe y Nube. Y sus constantes piares quejosos. Alegres. Remarcando su presencia.
Echaré de menos los farolillos, los gofres, el alvero y los lunares.
Echaré de menos el puente de Triana que siempre veo mientras paso en el autobús.
Echaré de menos volver a casa al final del día. Mis cosas a mano. El olor del detergente.
Echaré de menos Mercadona, los Cacahuetes, la Choza y su tarta de queso.
Echaré de menos cumplir todos los planes que me esperaban para llenar de luz mis días en tus calles.
Echaré de menos los abrazos cálidos, las fotos de dos y las charlitas en el coche.
Pero, sobre todo, echaré de menos estar en casa, sentirme en casa, en mi hogar en la ciudad más bonita del mundo.